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OPINIÓN

"Illa sigue con un pie aquí y otro allá, intentando ser Papá Noel con las vacunas y arañar unos votos"

Opinión de Pedro Charro Ayestarán

Avatar del Pedro CharroPedro Charro18/01/2021
El gobierno se resistía a atrasar las elecciones catalanas, porque cree que cuenta con un buen candidato, Salvador Illa, ministro a tiempo parcial en este momento, pese a que afrontamos una nueva ola, y quería aprovechar su mayor proyección y popularidad frente a Iceta, quien ha tenido que dejarle paso. Esto es algo que yo no entiendo. Antes, afrontar una crisis sanitaria o responder a un desastre, actuar con improvisación y cometer errores -aquellos meses sin mascarillas, sin suministros, sin liderazgo, son difíciles de olvidar-, tenía un coste y hacían que el ministro, incluso el gobierno, se quemara y dimitiera, pero ahora es al contrario. Al ministro Sancho Rof, en tiempos de la UCD, también le cogió desprevenido la crisis de la colza, que comenzó a causar muertes y seguiría empeorando, la minusvaloró y comparó con una gripe leve, y se fue a casa abochornado. Ahora, cuando el INE acaba de cifrar en 80.000 el exceso en el número de muertos frente a la media de la última década, resulta que es el momento ideal para aprovechar la popularidad del ministro al cargo y hacerle candidato. Quizás tenga razón Trump -con perdón- cuando dijo que si disparara a alguien en la quinta avenida la gente le seguiría votando. Illa no ha disparado a nadie, o tal vez ha disparado a todos los lados sin acertar mucho, pero está dispuesto a seguir el guión. Lo digno sería estar en el ministerio hasta el final, apagar la luz, y volver a casa. Basta de emociones fuertes. Sin embargo, sigue con un pie aquí y otro allá, intentando ser Papá Noel con las vacunas y arañar unos votos. Todo hoy es mediático. Todo es apariencia. Todo se puede volver del revés y lo que manda es el sectarismo, las opiniones extremas, el enconamiento partidista. Hasta Gabilondo ha dicho que, como todo está tan polarizado él se va, harto de trabajar en medio de una bronca continua. Desiste de seguir opinando. Tira la toalla. Hasta ahora era la gente la que abandonaba a los opinadores, harta de gresca y propaganda, la que huía del ruido, pero que opinadores como él desistan es mucho más preocupante. Es como dejar el campo libre a algo más burdo.
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