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OPINIÓN

"Podemos duplicar el gasto en electricidad o dormir con el lavavajillas taladrándonos los oídos"

Avatar del Alba CarballalAlba Carballal05/06/2021
Menos mal que la ciudad de la luz no está en España, porque a partir de hoy la factura eléctrica, como París, no se acabará nunca. Los mayores beneficiados por el nuevo formato, a priori más sencillo, serán las empresas y las viviendas con una potencia contratada de entre 10 y 15 kW. A los pringados que seguimos viviendo en pisos de 50 metros cuadrados y 3,4 kW, sin embargo, se nos insta a que escojamos nuestra propia aventura: podemos duplicar nuestro gasto en electricidad o acostarnos más allá de medianoche y tratar de dormir con el sonido del lavavajillas talandrándonos los oídos. Esta dicotomía, que para el sector más privilegiado de la población sencillamente no existe, me recuerda a la que planteaba Martínez Almeida cuando pidió a los madrileños, en plena borrasca Filomena, que “aguantasen los residuos un poco más en el cuarto de basuras”. Claro que sí, guapi: tú no te preocupes, que ya le mando una circular al servicio.
Pero, como todo en esta vida, la nueva factura también tiene su parte positiva. Como muchos llevamos tanto tiempo sin ver el mar, con un poco de suerte nuestro cerebro será capaz de interpretar el ruido de la lavadora como un sutil rumor de oleaje. El problema surgirá si en algún momento nos liamos la manta a la cabeza y nos hacemos alguna escapada playera, porque cuando volvamos a la rutina -con la espuma de los días aún en la mirada y una caracola pegada al tímpano- a ver quién es el guapo que inventa el pequeño electrodoméstico capaz de dárnosla con queso. Lo dicho: menos mal que la ciudad de la luz está en el país vecino, y menos mal que a nosotros nos dio tiempo, antes de que estallase el temporal de los nuevos precios, de pasarnos a la tarifa plana.
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