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"El desafío de Yolanda Díaz"

La nueva crisis en el Gobierno por la reforma laboral oculta otros motivos de contrariedad de Unidas Podemos con el PSOE, le cuesta asumir su posición de aliado minoritario

Avatar del Editorial DNEditorial DN23/10/2021
El Gobierno de Pedro Sánchez ha entrado de nuevo en una crisis que no solo revela discrepancias entre los socios: denota la existencia de preocupantes disfunciones en un Ejecutivo que en demasiadas ocasiones se muestra presidencialista. La crisis se dio a conocer por un tuit en el que la secretaria general de Unidas Podemos y ministra Ione Belarra solicitaba “una reunión urgente” con el PSOE. Más tarde, fuentes moradas dieron a conocer que el motivo eran unas palabras en las que la vicepresidenta Nadia Calviño daba largas al diálogo para derogar la reforma laboral. Después se supo que el verdadero detonante fue un correo de Calviño a la también vicepresidenta Yolanda Díaz en el que reclamaba coordinación y protagonismo en esa materia. Es evidente, sin embargo, que Unidas Podemos tiene en este momento otros dos motivos de incomodidad al verse arrastrada por los acuerdos entre el PSOE y el PP para renovar el Tribunal Constitucional y otras instituciones, y al encontrarse sola ante la inhabilitación por parte del Supremo del diputado Alberto Rodríguez, que la presidenta del Congreso no ha podido eludir. A la formación morada le cuesta asumir su posición de aliado minoritario en un Gobierno en el que quiso entrar con toda intención. De ahí que se resista a enmendar el programa de coalición suscrito antes de la pandemia, o a modularlo en contraste con los demás grupos parlamentarios, los sectores sociales afectados y la cambiante realidad. En una coyuntura con el viento a favor cabría imaginar un Ejecutivo con atribuciones estancas según sus distintos ministerios. Pero ni siquiera la más duradera de las bonanzas permitiría que la iniciativa legislativa en materia laboral fuese una competencia exclusiva del departamento de Trabajo cuando se trata de una cuestión nuclear en la gobernación del país. Por eso el presidente Sánchez no tenía otra salida que cerrar filas con Calviño. Pero es la obligada salida del diputado Alberto Rodríguez del Congreso tras su condena por agredir a un policía lo que puede poner a prueba la cohesión del Ejecutivo.
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