Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

"Nunca, en las conversaciones de la gente, he visto añorar tanto al sur"

Avatar del Pedro CharroPedro Charro27/12/2021
Después de muchos días de lluvia, nieve y frío, llegó de postre la niebla. Encima de ella, se decía, lucía un sol espléndido, pero aquí abajo no era capaz de llegar. En un mes, leí, apenas ha habido en Pamplona 28 horas de sol. Nunca, en las conversaciones de la gente, he visto añorar tanto al sur. En la prensa vi también un informe del 2002, en el que se auguraba un clima tropical para el norte de España para el 2020, con palmeras y temperaturas suaves. Es difícil hacer pronósticos. Ni siquiera sobre si la niebla seguirá de un día para otro. Ni siquiera sobre la velocidad con la que ómicron va a ganar la batalla y puede que salvarnos. Una mañana, harto, salí carretera adelante buscando el esquivo sol, y fui subiendo un puerto lleno de revueltas, escuchando Fairtale of New york, un villancico irlandés que no parece un villancico, pero la niebla no quería irse y seguía adherida a las hayas como una tela de araña y los pocos coches que me crucé iban con las luces encendidas. De pronto, tras una curva, vi un resplandor azul y la neblina se fue deshaciendo, dejando ver, entre flecos deshilachados, un paisaje luminoso. Paré. Desde la cuneta me observaban, inmóviles, unos caballos. Ver abrirse la niebla es como tener una idea brillante. Como descorrer el telón o salir de un túnel. Como asistir a un milagro. Vemos la luz, se dice, cuando salimos de un pozo de dudas y cavilaciones. La luz brilló en las tinieblas, se lee estos días de Navidad, pues no hay nada más potente y espiritual que la luz, pensé, mientras ascendía al monte, y entonces recordé una película de Fellini -que se ha reencarnado en Sorrentino, por cierto- en la que un anciano sale de su casa y se pierde en la niebla. Confuso, no sabe volver ni donde está. ¿Me habré muerto? se pregunta, inquieto, en medio de un mundo sin relieve, irreconocible, que bien puede ser el otro mundo. De pronto oye un gruñido amenazante y entre la niebla ve aparecer una vaca y descubre su casa a poco metros. Desde arriba la niebla era solo una capa de espuma que cubría los valles y ocultaba los pueblos, sin un alma a la vista, como si todo estuviera todavía por estrenar.
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones