Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Opinión

Anticorrupción, una oficina más en esta jungla

Es indudable que el Gobierno se mueve alrededor del reparto de cuotas de poder internas

Ampliar La presidenta María Chivite pone su mano en el brazo del parlamentario de Bildu Adolfo Araiz
La presidenta María Chivite pone su mano en el brazo del parlamentario de Bildu Adolfo Araizj.c.cordovilla (archivo)
Publicado el 22/05/2022 a las 06:00
Suena chusco que cuando la Legislatura encara su tramo final la mayoría política que sustenta al Gobierno de Navarra se afane en sacar del cajón y añadir al organigrama público entidades y altos cargos de más que dudosa utilidad. Y, encima, a iniciativa de Bildu.
Oficina Anticorrupción. La última, el nombramiento por el Parlamento de la directora de la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción, que supone la puesta en marcha efectiva de una entidad creada ya en 2018, en pleno cuatripartito, con un tufo entonces a revancha política evidente, que nació de Bildu. Y que se quedó descabezada antes de nacer en una extraña votación del propio cuatripartito nacionalista. Bildu ha seguido insistiendo todos estos años en su invento y, por fin, ha conseguido ahora resucitarlo y colocar a su candidata, la abogada Edurne Eginoa, exdirectora general del departamento de María José Beaumont, la consejera propuesta por Bildu en el cuatripartito de Uxue Barkos.
Y para qué tenemos... ¿Alguien sabe que aporta la Oficina Anticorrupción en una comunidad como la nuestra? Contamos con la Cámara de Comptos, una institución propia e histórica, heredada del viejo reyno, que nació para fiscalizar las cuentas de las administraciones públicas y recomendar mejoras en su gestión. Cuenta con un nuevo presidente, Ignacio Cabeza, está llena de excelentes profesionales que son auditores experimentados. Que, por supuesto, pueden llevar a la fiscalía las irregularidades que detecten si ven indicios de delitos, como ya ha llegado a ocurrir. Y que están más que capacitados para proponer buenas prácticas.
Contamos con un Defensor del Pueblo recién renovado también, Patxi Vera, al que los ciudadanos pueden elevar quejas y demandas, incluidas las que asomen sobre actuaciones fraudulentas. Contamos con interventores en cada departamento del Ejecutivo, funcionarios que trabajan con plena autonomía para controlar la legalidad de los acuerdos de contenido económico y que son muy exigentes en su trabajo (como debe ser y como exigimos que sea) para desesperación de los cargos políticos.
Contamos como una Oficina dentro de la Dirección General de Intervención que dirige Iñaki Arrizabalaga, en Hacienda, para vigilar el uso de los fondos europeos. Contamos con planes anti fraude específicos en cada departamento para gestionar estos mismos fondos.
Y contamos al final, no se olvide, con una Administración de Justicia encargada de perseguir los delitos e investigarlos, entre ellos, por supuesto, la corrupción. ¿De verdad alguien piensa que una Oficina más, una estructura nueva al margen del resto, va a sumar algo sustancial en esta jungla? No se trata de añadir ni duplicar oficinas, altos cargos políticos y funcionarios. Se trata de gestionar bien el dinero público y ser vigilantes todos ante los abusos.
Cuotas de poder y el INI foral. Crear esta Oficina es hoy una pura necesidad política para dar salida a la exigencia de Bildu a la que el Gobierno se ha terminado plegando. Resulta indudable a estas alturas que el Gobierno se mueve alrededor del reparto de cuotas de poder internas. Así de crudo. Aunque la presidenta María Chivite niegue lo obvio al decir que “no hay luchas de poder” entre los socios del Gobierno cuando el líder deNavarra Suma se lo preguntaba esta semana en el Parlamento a cuento de la creación del INI, el Instituto Navarro de Inversiones.
Por cierto, que vaya nombre, INI, que suena a empresas públicas ruinosas. Se trata de otro invento de Bildu, por cierto, aunque es cierto que el PSN se las ha ingeniado para darle la vuelta y que se parezca como un huevo a una castaña a la pretensión original. De querer ser un banco público ha pasado a ser un Instituto para grandes inversiones estratégicas.
¿Oiga y en qué se diferencia de Sodena, la sociedad de desarrollo del Gobierno? Pues disquisiciones técnicas al margen (que las hay), en que cae bajo la órbita del PSNmientras Sodena está en la de Geroa Bai. Y que responde a que el PSN se niega a quedar al margen de las decisiones estratégicas en el mundo empresarial. Un objetivo que ha originado un sonado cabreo de Geroa que entendía (y entendía bien) que se trataba de quitarles una parcela de influencia. Al final, hubo acuerdo entre los socios y la sangre no llegó al río. ¿Luchas de poder? Evidentes además.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE