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"En mi casa siempre ha habido reparto de tareas domésticas: mi madre y mi abuela lo hacían todo, mi hermano y yo no hacíamos nada"

Avatar del Rosa PaloRosa Palo22/06/2022
En mi casa siempre ha habido reparto de tareas domésticas: mi madre y mi abuela lo hacían todo, mi hermano y yo no hacíamos nada. Tal cual. Así llegué a la universidad, sin saber freír un huevo. Y no es una metáfora: a cocinar me enseñó mi santo, que para eso estaba en tercer año de carrera y ya tenía experiencia en quemar el lomo a la plancha. Pero la aprendiz acabó superando al maestro, y ahora achicharro los filetes mucho mejor que él.
También es verdad que hay tíos que pueden pasar de la cuna meneada al geriátrico sin saber cómo se enciende el horno. Por eso se vienen arribísima en cuanto hacen lo más mínimo: Juan Bravo, consejero de Hacienda de la Junta de Andalucía, se fotografía carrito en mano durante la jornada de reflexión y escribe “Después de casi dos semanas sin estar en casa, hoy toca ayudar en todo lo que no he podido estos días. Así que manos a la obra; hemos repartido las tareas y me ha tocado hacer la compra... ¡Misión cumplida!”.
Tuvo que borrar el tuit, claro. Bravo, Juan. Otro que considera que pasearse por el pasillo de los yogures es ser corresponsable. Vaya, igual que los señoros que van los sábados por la mañana a comprar marisco para el aperitivo: hasta en eso tienen que medirse la cola (de merluza), que se miran de reojo para ver quién se gasta más. Y vale que ese día comen langostinos en casa, pero les toca cocinarlos a ellas. Como también les toca hacer la comida, limpiar los baños o llevar a los críos a extraescolares durante toda la semana.
A Rafa Nadal, en cambio, le honra no dárselas de aliado feminista y reconocer que no tiene previsto que la paternidad cambie su vida profesional. Pues claro que no. Ni a Nadal ni a muchos otros. Así estamos y así seguimos.
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