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El Rincón

Navarra no quiere ser ramal secundario

Integrarse en la red ferroviaria europea de alta velocidad es un desafío de primer orden para la Comunidad foral

Publicado el 18/09/2022 a las 06:00
La del tren de alta velocidad (TAV) es una de esas historias interminables que transitan a lo largo de los años, de las décadas ya, por las páginas del periódico, y sobre la que el ciudadano normal ha perdido toda perspectiva de dónde estamos. Y sin embargo, sigue siendo un proyecto fundamental y estratégico para nuestro futuro, que hace falta impulsar con decisión para que recupere el pulso y el nervio que hoy no tiene.
Las cosas como son. En medio de la hojarasca, conviene en detenerse en lo fundamental, que a veces se nos queda diluido por el ruido. El 80% de los representantes de los navarros apoyan la construcción del TAV, tal como ratificaron hace sólo unos días ante una moción de Bildu en el Parlamento de Navarra.
Es la amplia mayoría que forman Navarra Suma, PSN y Geroa Bai. Lo calificaron como “necesario” e imprescindible”. Centro-derecha, izquierda y nacionalismo moderado. 40 de los 50 parlamentarios. Que se dice pronto. Pocos proyectos en marcha habrá en esta tierra que tengan un consenso político y social más amplio detrás. La oposición es la de Bildu, Podemos e I-E. Así que el discurso de la que la mayoría social no apoya el TAV se cae por su propio peso.
Inversión que costea el Estado. Y no es casualidad ese amplio respaldo. Más ahora, cuando nos queda claro que las cosas más básicas (la energía en estos momentos, el agua mañana) ya no hay que darlas por seguras, sino que también hay que pelear por ellas. Una verdad que se extiende a la realidad de las vías de comunicación.
Estar integrada en la red de comunicaciones ferroviarias europeas de alta velocidad es otro desafío de primer orden para la Comunidad foral. No para acortar los viajes a Madrid en unos minutos como señalan con simpleza los críticos, sino porque quedar fuera nos puede dejar en el ramal secundario del desarrollo.
Lo evidente es que la construcción del TAV está siendo un continuo desafío. Se trata de una muy cuantiosa inversión, es verdad, que costea el Estado y que es demandada además por todo el tejido económico por lo que supone de ayuda para atraer inversiones y talento y hacer más competitiva la comunidad en este mundo global en el que vivimos.
Un proyecto interminable. Pero también es un proyecto interminable, cierto, que no hace sino acumular retrasos. Un proyecto iniciado y empujado por UPN en el Gobierno, que el cuatripartito nacionalista anterior dejó congelado y que el PSN ahora ha recuperado desde el Palacio de Navarra en esta Legislatura, aunque sigue moviéndose con enorme lentitud y al que el Estado no termina de meterle velocidad. (Parece evidente que entre la cola de peticionarios para el TAV en el Ministerio, Navarra no ha sido nunca una gran prioridad).
Un proyecto que sólo está en obras entre Castejón y Tafalla (la plataforma sobre la que irán las vías) y que tiene sin definir la conexión por el sur (con el TAV Madrid-Barcelona) y por el norte con la Y vasca del TAV.
Salida por Vitoria o por Ezkio. Esta salida al norte es la raíz del embrollo que vivimos hoy. Porque ahora el Gobierno se ha hecho un lío. Lo que toca es elegir si salida hacia la Y vasca va por Vitoria o por Ezkio. La primera atravesaría toda la Sakana por el sur, es más larga en kilómetros, pero mucho más barata. Replica en buena medida la línea ferroviaria actual, que tiene su origen en el siglo XIX y que (no olvidar) dejó a Navarra como ramal secundario y fuera de las conexiones directas hacia Francia.
La segunda (Ezkio), atravesaría con un gran túnel de 22 kilómetros la sierra de Aralar, es una salida directa camino de Francia y del centro de Europa (ese es su gran valor), pero también es mucho más cara y más compleja técnicamente.
Una decisión que debiera ser técnica se está tiñendo de política. El PSN, que defendió la salida por Ezkio, está dando en la práctica marcha atrás sin decirlo todavía. Por el contrario Navarra Suma y Geroa Bai apuestan con claridad por Ezkio. En el caso de Geroa, sin duda también por evitar costes electorales en la Sakana.
El encuentro en Madrid con la ministra esta semana no aclara mucho más y deja abiertas todas las opciones. Lo único claro es que se vuelve a retrasar la decisión de por dónde irá en enlace hacia Francia. Lo cual es una mala noticia.
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