Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Sin Sanfermines

Los encierros: el dilema de los mansos

Los bueyes de encierro de campo no son deseados en el recorrido donde hay interés de coger toro y donde crece la preocupación ante la imprudencia de quienes se quedan en los laterales viendo pasar la manada

Séptimo encierro de 2018
Un estadounidense se salvó de ser arrollado en la curva de Mercaderes en uno de los encierros de 2018RUBÉN ALBARRÁN
Publicado el 10/07/2021 a las 06:00
Tan pronto como concluyeron los últimos Sanfermines, antes que la pandemia extendiera la capa de la precaución y obligase a sus suspensión en dos ediciones posteriores, el alcalde, Enrique Maya, admitió el interés del Ayuntamiento de participar en un debate a fondo sobre la velocidad imprimida en los encierros de 2019 por mansos raudos como centellas. La propuesta de diálogo surgió a raíz de las protestas de corredores, llevada al extremo en la quinta entrega de ese año con una sentada en los minutos previos a la apertura de los corrales de Santo Domingo. En las reflexiones sobre el modelo del encierro de futuro, los bueyes de carreras de campo, con punta de velocidad y fondo físico, no tienen cabida. Al menos, de palabra. Su concurso es más que cuestionado en la próxima edición.
NO A LOS MANSOS COMO CENTELLAS
“La Casa de Misericordia no estaba interesada en bueyes a mil por hora. Lo que quiere es que los bueyes arropen a la manada como se ha hecho toda la vida”. La sentencia es del presidente de la comisión taurina de la propia entidad, José María Marco García-Mina. “En mi época -observa- recuerdo que el encierro bueno para correr era en el que iban dos bueyes en punta y el resto arropando a los toros. ¿Existía el riesgo que se volviera algún toro? Sí. La Casa de Misericordia nunca ha pedido que corriesen tanto los bueyes. Y, ¡ojo! porque también con bueyes que corren mucho puede quedar descolgada la manada”.
La protesta de hace dos años vino a significar una queja por “no poder coger toro”, máxima que colma las aspiraciones de todo aquel que, consciente y preparado, acude al recorrido con la voluntad de ser guía en la orientación de los morlacos con ajuste a la tradición y al sentido del encierro. Juan Pedro Lecuona, habitual de la curva de Telefónica en los últimos años, tuvo la suerte de cara cuando quedó atrapado entre dos de los cabestros veloces, que además “metían la cabeza” como si fuera un derrote que ahuyentase cualquier intento de acercamiento a la manada. “Lo que veo es que hay mucha dejadez institucional. No se cuenta con los colectivos. No nos juntamos en la Mesa del Encierro desde hace años”, apunta. Lecuona entiende que no hace falta mirar fuera para reunir mansos de garantía, disponibles en ganaderías navarras. Una de las consecuencias de la sentada de 2019 fue un doble cambio en la nómina de los mansos. Messi y Ronaldo, estrellas fugaces de la Parada El Uno, de Guadalajara, fueron relegados al banquillo por utilizar un símil deportivo. Con su retirada, el ritmo de carrera de los días siguientes se ralentizó.
¡OJO AL PELIGRO DE DETENERSE EN LOS LATERALES!
Tiene el concejal de Seguridad Ciudadana en Pamplona, Javier Labairu, una preocupación por la imprudencia que cometen personas que acceden al recorrido del encierro y se quedan mirando pasar la manada. “Ahí están los turistas que se meten para ver el encierro, que se están jugando la vida. Tendríamos que ver el modo de solventar ese tema”, confiesa con un acento de inquietud en sus palabras sobre el peligro que supone el impulso de ver en primer fila a los toros o de obtener una instantánea bajo la advertencia de sanción.
El pastor Miguel Reta habla, a su vez, de los esfuerzos realizados por los agentes y las voces lanzadas por el equipo de carpinteros, encargados de reponer a diario una parte del vallado, para que los mozos sigan el curso de la carrera. La franja derecha de la curva de Mercaderes, como la curva de Telefónica, son puntos, en ese sentido, especialmente peligrosos. Si cae un toro, la acumulación de gentío detenido agrava la situación. Sucedió en el último encierro de 2014 con el miura Olivito, que se ensañó con un australiano hasta rasgarle la piel del muslo en una escena para no olvidar. Reta recuerda también la función de los portones que se cierran a cada tramo al paso de la manada y el grueso de corredores. Su fin: evitar mayores percances.
CONTROL DE AFLUENCIA
Labairu diferencia los comportamientos imprudentes y prohibidos de los que expresan aquellos que, procedentes de la zona centro del país o del Levante, recalan en Sanfermines con la vitola de corredores experimentados, movidos por el único deseo de dar rienda suelta a su pasión.
También asegura que la masificación, que desde los años 90 condujo a pensar en la manera de acotar el registro de corredores ya fuese con tornos o cualquier otro sistema, ha dejado de ser un problema de primer orden. A los datos recopilados desde 2012 se remite como fundamento de su parecer. La diferencia de la estadística de ese año y 2019 certifica una disminución de más de 7.000 corredores. La lectura de los datos, siempre fríos, muestra un descenso de navarros por una tendencia al alza de los venidos de otras comunidades autónomas, principalmente.
A la referencia numérica apela Juan Pedro Lecuona cuando advierte que la mitad de los mozos asegura haber pisado por primera vez el empedrado del encierro. El alto porcentaje de neófitos provoca en el corredor pamplonés una reacción preocupante, no sin obviar que la experiencia, si es un grado para la vida, adquiere valor supremo en el encierro.
También Chapu Apaolaza -que además de ser conductor de programas taurinos y de trasladar su opinión sobre la realidad en columnas de medios impresos es corredor habitual en la cuesta de Santo Domingo-, habla de la afluencia y de propuestas de control, tipo Numerus clausus. “Siempre he sido contrario a los Numerus clausus. Le he dado muchas vueltas. A veces se ven escenas que nos hacen pensar que tanta gente, cuando pasan los toros, es una locura. La etiqueta de locura en un encierro es muy extraña porque nadie sabe dónde está la línea de lo cuerdo. ¿Dónde se pone el límite de asistencia? Hay diferentes maneras de ver el encierro. Incluso cambia con la edad. Cuando uno tiene veinte años le importa menos que haya gente que cuando tiene 52. Estoy en el grupo al que le empieza importar. Pero el día que sienta que no puedo porque hay demasiada gente no significará que el encierro está terminado sino que yo estoy terminado como corredor del encierro. El encierro es demasiado salvaje. Es así. Y muchas veces el problema es del corredor, de decirse a sí mismo que es hora de irse a casa, en silencio. Siempre digo que el encierro es grande y nosotros pequeñitos”.
En esa línea rechaza cualquier medio de control. “Las medidas y criterios para reducir el aforo -dice- matan el encierro porque termina con una de sus raíces: la condición de algo aleatorio donde todo el mundo tiene el mismo derecho habiendo nacido en la Maternidad del Hospital de Navarra o habiendo nacido en Wisconsin. Si pones Numeros clausus tendrás que poner las condiciones. ¿Cuáles? ¿Los que acudan primero, por sorteo.? ¿Se va a dejar solo a los de Pamplona, a los navarros? Crea una serie de problemas tan graves que, siendo bien intencionada la idea, crearía un precedente venenoso para el encierro. El encierro iguala a la gente, al que tiene o no pasta, etc. El toro pone en la misma situación a todos”.
EL EXCESO DE PRUDENCIA
El Ayuntamiento, como la Casa de Misericordia, afirma que en su toma decisiones sobre el encierro prima la seguridad. Y así, por ejemplo, en 2005 se extendió el antideslizante en la curva de Mercaderes que hoy cubre una amplia superficie hasta la plaza Consistorial.
“Con buena intención -sostiene Chapu Apaolza- se puso el antideslizante y consiguió que los encierros transcurriesen con menos heridos y no fuesen larguísimos”. La sentada de 2019 le hace pensar en quienes “opinan que falta algo” y temen que “acabe imponiéndose el Imperio de la prudencia. ¡Cuidado con el argumento de la prudencia porque acabaría con el encierro! Entiendo a esa parte que se manifestó. Luego hubo una proyección en los medios en los que se llegó a decir que el encierro había perdido su esencia. A todos nos importa el encierro, que no ha perdido su esencia”.
La observación de la seguridad ofrece, a su modo de ver, “una perspectiva interesante. Nos da una medida de cómo se puede modificar el encierro con consecuencias inesperadas y a veces poco deseables. Que no se caigan los toros para evitar cogidas es una buena cosa. Pero eso tiene sus consecuencias. La mariposa del caos empieza a aletear. Hay turistas que se ponen en los escaparates de la Estafeta pensando que no pasa nada porque los toros no se van a volver. Pero, ¿si un día ocurre y se vuelven; y sorprenden a una joven australiana de 22 años y su cogida es difundida a cámara lenta? El encierro hay que tocarlo lo menos posible. El encierro es una máquina del tiempo en la que nos montamos cada día a las ocho de la mañana. El argumento de la prudencia es peligroso. Imaginemos que hay una tragedia. No quiero ni pensarlo. ¿Cómo vamos a aceptar un nuevo cambio desde los poderes? Podemos imaginar que se diga ‘Ahora corren 2.000’ y, ¿si se produce otra tragedia, ¿vamos a aceptar también que se limite a 1.000?”
EL PELIGRO SE TRASLADA A LA CURVA DE TELEFÓNICA
Vista la eficacia del antideslizante en días de lluvia -tres de los encierros de 2018 estuvieron marcados por las precipitaciones-, el peligro de la curva de Mercaderes no es el de décadas pasadas.
En Mercaderes, la manada golpea con brusquedad contra la protección del primer giro pero sigue más o menos compacta en su salida hacia Estafeta. Las excepciones no dejan de ser preocupantes. Metros adelante, pierde la referencia del trazado entre la nube de corredores que ciegan el tramo de Telefónica hasta convertirlo en un punto negro.
MENOS CORNEADOS, MÁS TRAUMATISMO
Por la propia dinámica de las carerras, con registros inferiores a los tres minutos en 2018, por ejemplo, las atenciones por trompazos -algunos de ellos espectaculares con diagnósticos de traumatismo craneal- se han significado en los últimos años por encima de la estadística de heridos de asta. La tendencia conduce a pensar en la categoría que los medios de comunicación utilizan para definir un encierro de mayor o menor gravedad en función de si ha habido más o menos corneados.
TOROS ATLÉTICOS
El concejal Javier Labairu sostiene que los toros que vienen a los Sanfermines son “atléticos” por naturaleza, bregados en las dehesas con carreras de preparación que pretenden dotar a los animales de fondo físico para aguantar el ritmo de una carrera de 848,6 metros.
EN CIFRAS
7.231 corredores menos entre los registrados en 2012 y 2019
Año Corredores
2012: 20.669
2013: 17.813
2014: 17.126
2015: 16.629
2016: 16.448
2017: 17.126
2018: 14.113
2019: 13.438
VELOCIDAD A PARTIR DEL ANTIDESLIZANTE
Año 2005:  3’ 01’’ de duración y 8 corneados
Año 2006:   2’38’’ de duración y  5 corneados
Año 2007:   3’ 14’’ de duración y 11 corneados
Año 2008:  2’ 58’’ de duración y  4 corneados
Año 2009: 3’03’’ de duración y  10 corneados (1 fallecido)
Año 2010: 3’20’’ de duración y 9 corneados
Año 2011: 2’ 32’’ de duración y 5 corneados
Año 2012: 2’ 48’’ y 4 corneados
Año 2013:  3’ 11’’ de duración y 6 corneados
Año 2014: 3’ 00’’ de duración y 8 corneados
Año 2015:  2’22’’ de duración y 10 corneados
Año 2016: 3’ 07’’ de duración y 12 corneados
Año 2017:   2’38’’ de duración y  7 corneados
Año 2018:  2’30’’ de duración y  2 corneados
Año 2019:  2’ 33’’ de duración y 7 corneados
LOS ENCIERROS MÁS LENTOS DESDE 2012
Segundo de 2016 (Cebada Gago) 5’ 46’’
Octavo de 2018 (Miura) 4’ 57’’
Sexto de 2013 (El Pilar) 4’ 57’’
Segundo de 2017 (José Escolar) 4’ 03’’
LOS ENCIERROS MÁS RÁPIDOS DESDE 2012
2015 (Miura) 2’ 05’’
2017 (Miura) 2’ 10’’
2018 (Miura) 2’12’’
¿CORREN PELIGRO LOS TOROS EN SANFERMINES?
Sostiene Chapu Apaolaza, periodista y corredor del encierro, que, en este momento, “todo lo que tenga que ver con los animales corre riesgo. Una de las metas volantes apreciadas por los animalistas es Pamplona. Van a mostrarse ahí; y si consiguen terminar con Pamplona, conseguirán terminar con todo”.
Parte de la premisa el reputado periodista y experimentado corredor de la Cuesta de Santo Domingo de que “sin corridas de toros no hay encierro. Uno de los errores que podemos pensar es que los animalistas sólo vayan a protestar del callejón para adentro. Si alguien piensa que el encierro, porque no se mata el toro, se va a salvar está equivocado”.
Se manifiesta, en cualquier caso, respetuoso con todas las tendencias, porque “Sanfermines es y debe ser una fiesta plural, de cabida también a personas que no disfrutan de la fiesta de los toros. No son menos sanfermineros. Los Sanfermines son tan grandes que hay sitio para todos”. Ahora bien, introduce una aclaración desde el respeto mutuo: “Lo que no puede ser es que se pretenda acabar con esa pluralidad. Lo que tampoco puede ser es que nos prohíban disfrutar a los que nos gusta la fiesta de los toros. El riesgo está ahí y hay que hacer una reivindicación de la pluralidad”.  
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones