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Sin Sanfermines

Las fiestas también pueden cambiar de escenario

Con el paso de los años los escenarios de los actos del programa de San Fermín también han variado. Entre los últimos, las barracas, que en 2008 salieron del II Ensanche para irse a la Rochapea

Las barracas en los Sanfermines del año 2000, todavía en Yanguas y Miranda, donde ahora está la  estación de autobuses
Las barracas en los Sanfermines del año 2000, todavía en Yanguas y Miranda, donde ahora está la estación de autobusesARCHIVO/ZALDUA
  • A.O.
Publicado el 10/07/2021 a las 06:00
Estamos confundidos si pensamos que el programa de fiestas de San Fermín es inamovible o que lo son también sus escenarios. A lo largo de los siglos hay numerosos ejemplos de los cambios que han experimentado las fiestas, algunos para quedarse de forma permanente, otros a modo de prueba fracasada y casi siempre para mejorar.
Ha cambiado desde el escenario del disparo del Chupinazo, en la plaza del Castillo hasta 1940 aunque en realidad todavía no se le llamaba así, hasta el recorrido del encierro, que tuvo que modificarse con el estreno de la nueva plaza de toros en 1922. Incluso las fechas de las fiestas cambiaron porque hasta 1590 se celebraban en el mes de octubre y se trasladaron a julio “por ser tiempo más cómodo”.
Con el paso de los años el programa festivo se ha estirado como una goma para dar cabida a muchas más actividades y también ha ampliado su radio de acción. De hecho, una de esas actividades que buscan recolocarse nuevamente en el centro de la ciudad es la que en 2008 y no con pocas objeciones ‘emigró’ hasta el barrio de la Rochapea. El recinto ferial, que hasta entonces siempre se había movido exclusivamente por los ensanches y en el último medio siglo por el entorno de la Vuelta del Castillo, se vio obligado a salir de su zona de confort aunque siempre ha reclamado volver.
CINCO ALTERNATIVAS
La construcción de la nueva estación de autobuses y la imposibilidad de ocupar como hasta entonces el solar de Yanguas y Miranda forzó en 2008 un cambio de escenario con el que muy pocos estaban de acuerdo. Incluso con el ferial ya asentado en el parque del Runa, tras las fiestas de 2018 se hizo público un estudio de la Casa de Misericordia con diferentes propuestas para devolver las barracas al centro de la ciudad.
En estos dos años de impasse debido a la pandemia del coronavirus tampoco parece que se hayan dado grandes avances sobre el posible regreso de las barracas al centro, a pesar de algunas reuniones celebradas este mismo año para volver a analizar aquel estudio de la Meca con cinco alternativas.
“Todo lo que sea regresar al centro nos parece lo mejor”, reconoce José Javier Goldáraz, gerente de la Asociación de Industriales Feriantes de Navarra (AIFNA). “Ojalá se recuperase el debate para que el Ayuntamiento se plantee un cambio. La solución pasa por llevar actividades al Runa o mover el recinto de allí y ahora que llevamos un parón de dos años sería el momento perfecto para volverlo a estudiar”.
Los posibles escenarios para recinto ferial se localizaban todos en el entorno de la Ciudadela salvo uno, algo más alejado, que venía a ocupar el solar de la antigua cárcel y se prolongaba por el espacio verde de Antoniutti y acogía el tramo de la Cuesta de la Reina entre la plaza Juan XXIII y el solar de la vieja prisión.
Una segunda alternativa instalaba el recinto en la avenida del Ejército y la prolongaba por un tramo de la Vuelta del Castillo. Por ese mismo tramo aunque ampliado en longitud y anchura se ubicaba el recinto ferial en una tercera propuesta, mientras que los fosos (entre la avenida del Ejército y aproximadamente la mitad de la Vuelta del Castillo) la albergaban en otra alternativa. La última es la que hacía retornar el recinto a Yanguas y Miranda.
“Regresar a Yanguas y Miranda, sobre la estación de autobuses, sería la mejor de las posibilidades y además creemos que es factible, pero hace falta voluntad”, argumenta Goldáraz.
LOS FOSOS, LA MEJOR POSICIÓN
Desde un principio las mayores opciones de las recogidas en el estudio se las llevó la propuesta que reubicaba el recinto ferial en los fosos de la Vuelta del Castillo y hoy es el día en que esta alternativa se sigue considerando como la más apropiada, salvo por algunos detalles.
Las barracas se distribuirían por los fosos desde el revellín de Santa Ana (en la avenida del Ejército, frente al edificio Singular) hasta el baluarte de Santa María (situado a medio camino frente a las calles Esquiroz e Íñigo Arista). En total, unos 500 metros lineales que en buena parte de los casos tendrían una ocupación doble, es decir, con atracciones enfrentada a ambos lados del foso.
También para el alcalde Enrique Maya, al igual que para su antecesor en el cargo, Joseba Asiron, la de los fosos sería “la más defendible”, y la Casa de Misericordia parece interesada en volver a debatir sobre el asunto. “Yo ya he pedido en el grupo que analicen a fondo los efectos reales que podría tener instalar las barracas en los fosos, porque vemos que es la única alternativa posible, mientras que las otras parecen todas provisionales”, asegura Maya.
Pero la opción tiene también pegas. Por un lado la proximidad de otro escenario que requiere un perímetro de seguridad, el de los fuegos artificiales y por otro las posibles afecciones al recinto amurallado, en donde Príncipe de Viana tendría que dar su opinión. Además, trasladar el recinto a los fosos implicaría una inversión económica para adecentar el espacio y dotarlo de las infraestructuras necesarias, tal y como ya hizo la Meca en la Rochapea.
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