Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Kilikis

Koldo Larrea: “De niño, si cruzaba la mirada con Caravinagre volvía a casa”

Cuentan en la Comparsa que fue Larrea quien dotó al kiliki de su singular personalidad

Koldo Larrea 23 años con Caravinagre
Koldo Larrea 23 años con CaravinagreCedida
Publicado el 10/07/2021 a las 06:00
“La primera vez fui con mi tío, Francisco Apezteguía. ‘Si quieres vienes conmigo’, me dijo. Yo tenía 13 años. Llevé al kiliki Patata. Yo no sabía que se hacían descansos. Toda la tarde sin quitármelo, el Riau-Riau entero. Llegué a casa con marcas en los hombros. ¿Pero qué has hecho? me preguntaba mi madre. Al día siguiente, 7 de julio, de regalo cogí a Caravinagre”, describe preciso Koldo Larrea Apezteguía cómo empezó en la comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona. ¿Por qué Caravinagre? “Recuerdo que cuando era niño iba a los gigantes y si cruzábamos las miradas volvía a casa. Le tenía miedo”, rescata. “De todo aquello, poder portarlo tuvo algo de terapéutico y otro poco de venganza”, sostiene. Veintitrés años estuvo con él, otros tantos Sanfermines y San Saturninos y viajes a Galicia, a San Sebastián y hasta a Paderborn, donde la primera vez que azuzó a un niño el padre se volvió a por él. “La primera, luego ya lo entendieron”, alivia.
Lo dejó en 2002. Y explica la razón: “Cuando llevas 25 años en la Comparsa te hacen un homenaje, te entregan alguna placa, entonces en la vieja estación de autobuses. En fin.... y yo pensaba: los niños y sus padres vienen a ver a los gigantes y a los cabezudos. Uff no me gustaba, me daba reparo y lo dejé dos años antes”, dice para explicar cómo esquivó los parabienes. Pero lo que no puede evitar es escuchar que fue él quien le otorgó esa peculiar personalidad a Caravinagre. Lo ha comentado en varias ocasiones Mari Ganuza, durante años presidente de la Comparsa: “Corría detrás de los niños, pero luego lo mismo se tumbaba estiloso en un banco o bebía agua de la fuente”, adoptaba poses, en fin, desacostumbradas en la Comparsa, que llevaron a Caravinagre a una especie de estrellato que perdura.
Aquellos miedos del pequeño Koldo se difuminaron y se convirtieron con los años en amistad y hasta en libro. Lo publicó en 2010 y narra, en primera persona, la conversación del kiliki con el tal Larrea, con el que coincide tras el viaje en camión desde Valencia. “Con lo a gusto que estaba yo allí...”. “Guardo recuerdos magníficos”, se acuerda de las tretas para intentar ganarse a los niños, a veces sin éxito. “Era tal el pánico que algunos le tenían...”.
Koldo ha conocido a dos o tres generaciones: los niños que iban con sus padres y ahora acompañan a sus pequeños con los abuelos. Los primeros eran tiempos en los que podían “correr más fácil” y sin la condensación de cámaras de foto y de vídeo. “No había apenas, una abuela me plantó una vez la cámara de video y me dijo que grabara a su nieto. Pero hay más niños, no puedo atender solo a uno, le respondí”. Lo hizo desde la boca “más bien pequeña de Caravinagre”.
Compañero de kiliki fue Juan Miguel Urtasun, que aún sigue en la comparsa, ahora con Mikel Astiazarán.
Y concede una confesión: “He pegado a todos los políticos”.
volver arriba

Activar Notificaciones