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San Fermín

¿De noche o de día?

Encierro, almuerzo, gigantes, procesión, vermú, espectáculos, comida, toros… sucede todo por el día, lo que viene siendo la tradición y la esencia de esta fiesta. Pero, ¿por qué muchos jóvenes optan por la noche y olvidar el día?

Ilustración de San Fermín
Ilustración de San FermínAlberto Erro
  • LUCAS DOMAICA
Publicado el 10/07/2021 a las 06:00
Muchas ganas de que lleguen los Sanfermines pero se planta el día 14 y aún no has visto a los gigantes, no has estado tomando el vermú del mediodía y, en general, las batallitas de tus fiestas solo se cuentan en horario nocturno. Lo poco que has visto el sol ha sido en la plaza de toros pidiendo palillos porque se cierran los ojos y aguantando al colega que con su melonera trata de arrancar sin éxito una “ola” que en su mente coordina a las mil maravillas. Por supuesto, ese amigo lleva collar de flores multicolor al cuello y sombrero blanco de gánster que desentona con los clavelitos de la banda del maestro Bravo.
Es de esperar que después de llevar 484 días -el sábado siete de marzo de 2020 fue el último día que las discotecas abrieron normal- sin poder pegarse una fiesta en condiciones hasta el día siguiente, los jóvenes estén deseosos de volver a disfrutar de esas noches de fiesta. Sin embargo, durante los meses de toque de queda se acostumbraron a vivir de día. Plantarse en las terrazas a las cuatro de la tarde o directamente desde la comida porque después era imposible coger sitio y, encima, cerraban pronto. También se acostumbraron a cenar en horarios anglosajones o a llegar a casa a las 23:05 y sentarse en el sofá para ver una película ya empezada junto a los padres.
Una conversación con Ricardo Feliú, Doctor en Sociología por la Universidad Pública de Navarra y la opinión de algunos jóvenes sobre las noches de San Fermín servirá para analizar una fiesta que comprende su esencia durante el día y que se prolonga hasta el amanecer ¿Habrán servido los meses de toque de queda para valorar más el día o más bien para volver a darlo todo en una oscuridad iluminada por ráfagas y neones? ¿Se podrían vivir solo unos Sanfermines de día?
EL PROGRAMA EN SEGUNDO PLANO
“Siempre está el chiste de: una cosa es el programa y otra es la propia fiesta”, ríe Ricardo Feliú. Este puede ser un buen inicio para analizar los Sanfermines de noche. Visto así se puede interpretar que las fiestas de San Fermín son un evento en lo que menos importa son los actos institucionales, esa serie de actividades concentradas entre las 6.45 con las dianas y las 2.30 con el fin del concierto. El programa de 2019 incluyó 496 eventos para todas las edades. 40 conciertos, 33 verbenas, 144 actuaciones de música de calle, 7 de bandas y 49 de baile y música regional entre otras.
“Hay ciertos momentos institucionales que sí son clave. El chupinazo -el más importante- y el ‘Pobre de mí’ porque marcan inicio y final. Aun así, cuando estalla el cohete el día 6, la fiesta se fragmenta en múltiples estados y momentos que desbordan a lo institucional”, explica. Un ejemplo muy claro son las peñas. Cada una tiene su papel y crean su propio ambiente al margen del programa dejándolo en un segundo plano.
Si esto lo extrapolamos a la noche, ese momento en el que prácticamente no hay eventos -oficiales- programados encontramos que la diferencia entre un sábado normal y una noche de Sanfermines está en la cantidad de plástico en el suelo, el tiempo de espera en barra, la ropa y la odisea de cruzar San Nicolás en media hora para darte cuenta justo después de que has perdido a tres de los cuatro amigos que ibais. Entonces, ¿por qué una gran parte de los jóvenes elige la noche y olvida esos ‘momenticos’ diurnos sean oficiales o no?
“En Sanfermines vamos a encontrarnos repeticiones de prácticas que se realizan durante el año pero mucho más potentes”, puntualiza. Ahí está incluído el ocio nocturno por ejemplo.
SAN FERMÍN POR LA NOCHE
“Yo siempre he salido por la noche. Creo que el día es más para gente mayor”, comenta Mikel Gironés Pérez, pamplonés de 21 años. Es uno de los argumentos más utilizado por esa parte de la población juvenil que prefiere la noche. También hay que poner en valor ese “siempre” que comenta Gironés. Durante el año, los jóvenes están acostumbrados a salir por la noche. Hay unas obligaciones durante el día y cuando disfrutan de la fiesta es por la madrugada en discotecas y bares durante los jueves y sábado en especial.
El hecho de seguir esa rutina festiva influye en lo que sucede entre el 6 y el 14 de julio. Esto es lo comentado por el sociólogo al referirse a “repeticiones potentes”. Tienen interiorizado que la fiesta es igual a noche. Muchos no contemplan salir por el día por costumbre y con los años, conforme adquieren experiencia en los Sanfermines, detectan que por el día también hay momentos festivos como el almuerzo, la comida en la peña… Incluso bares que en pleno mediodía simulan un ambiente nocturno, un hecho interesante que puede llegar a recordar al fatídico momento en el que sales de una sala a las siete de la mañana pensando que sigue todo oscuro y resulta que no.
Con el paso del día la media de edad presente en las calles de Pamplona desciende y eso tiene un motivo, el impacto del ocio nocturno en los jóvenes. Una aclaración. A la hora de hablar de jóvenes podemos tener en cuenta a las personas comprendidas entre los 14 y los 30 años o, desde un punto de vista sociológico, al perfil que está a medias entre el desarrollo de sus estudios y su primera experiencia laboral. Vuelta a la fiesta. Lo dicho, avanza el día y la ciudad cambia. “Es curioso, hay bares clásicos de fritos que se transforman de inmediato en puras discotecas”, comenta sorprendido el sociólogo. De la croqueta al chupito en tiempo récord.
“A veces el tema de la fiesta y los jóvenes se trata como si fuera irrelevante, pero para este sector de la población tiene un papel fundamental. Salir de marcha por la noche tiene unas implicaciones en ellos enormes”, indica Ricardo Feliú. “Este tipo de ocio les supone romper con las obligaciones académicas o laborales y, de esta manera, interpretan que es un momento suyo propio”, añade.
Ese momento de libertad. No hay padres que digan lo que hay que hacer. El joven decide, nada le para salvo el control mutuo que puede tener con los amigos de su cuadrilla. Esto tiene mucho que ver. “Es un momento fuera de la mirada, del control de los adultos y se convierte en un espacio clave para la socialización y para la construcción identitaria” explica Feliú. Ahí reside uno de los motivos del clásico “es que el día es más para los mayores”. Y es cierto, pero no hay que olvidar que “los mayores” también salen por las noches. Y no poco, aunque no debemos ignorar el factor resaca permanente, que también tiene que ver a la hora de salir más o menos noches.
“Estas fiestas actúan como un amplificador. Se rompe la rutina y las prácticas de fiesta que han hecho durante todo el año se ven multiplicadas a lo largo de los ocho días”, indica Feliú.
EL PODER DEL DÍA
“En Pamplona, uno de los indicadores de fase de ciclo vital es cuando la gente empieza a reivindicar los Sanfermines de día”, dice el profesor de la UPNA. ¿La típica imagen del padre o la madre con el globo de helio de Peppa Pig? Justo eso. Otro ejemplo. Un punto de inflexión que marca un antes y un después es cuando sabes que a las 9:30 sale la Comparsa de Gigantes y Cabezudos. “Además de la edad, es momento clave cuando la gente tiene hijos. A partir de ese instante tienen que incorporar esa nueva situación dentro del ámbito festivo de los Sanfermines”, explica. De ahí que a los actos diurnos se les añada muchas veces el calificativo de “familiar”.
A pesar de todo esto, existen casos en el que los dos perfiles -joven y más mayor- se cambian sus papeles o coinciden en el mismo ambiente festivo. “Me apetece empezar a vivir más los Sanfermines de día”, comenta Juan Uriarte Barragán, pamplonés de 22 años. “Durante estos años he salido más de noche porque durante el día tenía que trabajar y no podía. Eso sí, el día que iba a los toros con la cuadrilla me parecía la mejor fiesta te gusten o no”, añade. Ahí. Justo ahí. En el tendido de sol entre ajoarriero, cubatas y charangas es un escenario donde coinciden ese perfil de jóvenes noctámbulos y padres con permiso para salir porque han dejado a los hijos con los abuelos.
“Es un momento realmente de catarsis y dimensión festiva que en algunos momentos puede llegar a ser apocalíptico. Y aquí hay jóvenes y no tan jóvenes”, ríe el sociólogo. “Hay espacios festivos del día que pueden ser igual o más potentes de los que nos encontramos por la noche”, añade.
PERFIL DEL JOVEN SANFERMINERO
Atendiendo a los momentos del día que están en la calle y la función que tienen durante los días de celebración pueden establecerse diferentes perfiles. El joven noctámbulo. Un tipo que cena un bocata viendo los fuegos artificiales o incluso sale cenado de casa. Este aguanta hasta el encierro en la Plaza de Toros y encaja a la perfección con el personaje que introduce el reportaje. Después de las vaquillas vuelve a casa y duerme hasta las siete de la tarde antes de volver a activarse. Después existe un perfil medio. Por ejemplo. “Suelo salir más de noche pero también disfruto de las actividades de día típicas de San Fermín durante el día”, anota Miguel Morrás, de 22 años. La noche es la base, pero no se olvida de la tradición. Este tipo de sanferminero tiene aguante y le gusta la esencia.
Otro perfil puede ser el joven que es socio de alguna peña. Almuerzos, comidas, meriendas en los toros... Conoce el día muy bien porque tiene gran probabilidad de haber vivido este tipo de Sanfermines desde pequeño. No obstante, también le dan una oportunidad a la noche. Por último; el músico de la banda, el de la charanga, el dantzari, el mulillero o el portador de gigantes o cabezudos. Se les puede ver por el día con botella de agua y gafas de sol. Los más valientes. Salen por la noche y están muy arraigados a un acto en concreto durante el día y, en ocasiones, también ejercen su labor durante la madrugada animando las calles.
Después de conocer la importancia del ocio nocturno para los jóvenes y asumir una realidad como la del papel secundario de los actos oficiales recogidos en el programa parece que todo seguirá en la misma línea. Habrá que analizar tras la conclusión de los próximos Sanfermines las consecuencias que ha tenido la pandemia en los jóvenes y ver si optan más por el día. Para este año quedan las especulaciones.
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