Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Calle Mayor

Sin procesión, persianas subidas

Una de las principales arterias del comercio del Casco Antiguo vivió tiempos en los que dentro de las tiendas se celebraba con almuerzos el chupinazo. Ahora es algo impensable, pero también lo era que una pandemia les haría abrir en San Fermín

Desde la izquierda Francisco Javier Moral; Alfonso Artazcoz; Paxty Zariquiegui; Paqui Etayo, Amaia García y Francisco Javier Navarro
Desde la izquierda Francisco Javier Moral; Alfonso Artazcoz; Paxty Zariquiegui; Paqui Etayo, Amaia García y Francisco Javier NavarroCALLEJA
  • M.Munárriz
Publicado el 10/07/2021 a las 06:00
En San Fermín, la calle Mayor se convierte en una galería de persianas bajadas con pequeñas excepciones, como al inicio de uno de los principales viales comerciales del Casco Antiguo, según se viene de calle Nueva, el establecimiento de Sucesores de Ortega, una tienda de telas y textil que en sus 110 años de andadura siempre ha sido testigo de las fiestas con la puerta de par en par.
Y así lo atestigua Francisco Javier Navarro Ortega, con 42 años en la tienda. “Bueno, nos permitimos la licencia de salir a la acera para ver el Riau-riau, donde por cierto algunos aprovechan para reponerse el pantalón que se ha roto”. Sí cierran cuando pasa la procesión. “Ves a gente desde las nueve de la mañana cogiendo sitio, cuando el cortejo no pasa hasta las doce menos cuarto. Nosotros salimos al portal, a la calle Campana o en el balcón que tenemos encima de la tienda”.
El año pasado, como siempre, abrieron. Pero por la calle había otro paisaje humano. “Sí, se me hizo raro no ver agente vestida de blanco. O no seguir ese ritual tan nuestro de ponernos el pañuelo cuando suena el chupinazo”. Y las ventas fueron acordes con el poco trasiego humano de esos días. “Es que son fechas en los que nos viene la gente a por pañuelos, ropa de blanco. Y eso lo pierdes. Pero yo tengo la esperanza de que el próximo año se quiere vivir San Fermín con la ilusión de ponerse nuevo, de estrenar todo. Ojalá”.
En cambio, Francisco Javier Moral Herrero, propietario de los establecimientos de ropa Pavana, Freeman, Relish, Le Tempes del Cerices y García Jeans, sí era de los que echaba la persiana desde que hace ocho años se instaló en la calle Mayor. “Y en mis 28 años de andadura en el sector, como siempre he estado en el Casco Antiguo, también lo hacía”. Aunque indica, no era lo mismo estar en la esquina de San Nicolás que en calle Mayor. “Esta es una zona de paso, no de estancia. En el otro lado, el escaparate se convertía en un urinario público y lleno de basura”. Aún así, sí pasa por sus locales para comprobar que los accesos están limpios.
El año pasado, salvo el día 7, abrió. “Y trabajamos muy bien. Para el textil, San Fermín suponía un parón en las rebajas de julio tras cinco días. Y la gente que tenía dinero para gastar o se iba a otras zonas comerciales o aprovechaba ese poder adquisitivo para marcharse de vacaciones”. Y esta vez también subirán la persiana. “Además, tenemos el tirón de que han vuelto los acontecimientos sociales, como las bodas o las graduaciones”.
Paqui Etayo Barriga, de Mercería Ferrán, igualmente tiene previsto abrir este establecimiento con un siglo de andadura, de los que ella lleva la mitad. “Al principio, con los dueños, se abría el de la calle Mayor y se cerraba el de Eslava. Pero desde hace 20 años, estando yo al frente, decidí cerrar porque había mucha aglomeración de gente y no precisamente de los que vienen a comprar”.
Pero el año pasado, la ausencia de fiestas, le hizo abrir, salvó el 7. “Veníamos de estar cerrados hasta mayo y la gente tenía ganas. Pero se nota la baja de los visitantes. A ver si este año, cuando ya no hay confinamiento, vienen más turistas. Es que la calle estaba tan apagada que daba mucha tristeza, aunque yo entiendo que lo primero de todo es la salud”.
Paxty Zariquiegui Asiáin, de Deportes Zariquiegui, será otro de los que dé servicio. “Cuando desde hace más de 20 años cerrábamos la tienda. Era un suplicio tener el establecimiento abierto, primero porque a mí me encanta San Fermín, y segundo porque aquí no entraban más que borrachos, extranjeros que te venían de locales exprés de comida y camisetas, que no aportan nada”, afirma.
Paxty recuerda, en cambio, unos 6 de julio en los que la gente de los pueblos bajaba a ver el chupinazo y de paso a comprar y se encontraba las tiendas abiertas con almuerzos para sus clientes. “Pero después aquello degeneró muchísimo. Aunque ahora, parece, que se está recuperando la esencia del San Fermín, del que también se vive de día”. Pero habrá que esperar un año más y, mientras, abrirá su comercio.
Por los mismos motivos, Mirentxu García Mendia, de Lencería Medina, optaba por cerrar en San Fermín un local con un siglo de historia. “Y con la suspensión, abrimos porque había que recuperar lo que se había perdido; además, estaba el temor de si nos volvían a cerrar en cualquier momento o si nos poníamos enfermos”. Este año, su intención es repetir.
“Había menos gente en la calle, quizá muchos aprovecharon para irse de vacaciones porque se está acostumbrado a cogerse fiesta en San Fermín aunque no se celebran”. Ella reconoce que a estas fechas llega agotada por el trasiego de los días anteriores. “Así que el que lo pasó mal fue mi marido, que es muy Sanferminero. A mí, sí me dio mucha pena el 6 y el 7. Pero el resto de días, me vino bien descansar”.
volver arriba

Activar Notificaciones