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Fiestas

¿Qué Sanfermines queremos?

La respuesta puede obtenerse de una consulta ciudadana como complemento a la necesidad de reflexión de las instituciones responsables de la organización de la fiesta 

En la Misa de la Escalera del 6 de junio, el pañuelo, con la imagen del santo, estuvo a buen recaudo entre menores.
En la Misa de la Escalera del 6 de junio, el pañuelo, con la imagen del santo, estuvo a buen recaudo entre menores.Archivo
Publicado el 10/07/2021 a las 06:00
¿Qué tipo de Sanfermines queremos? Me parece la pregunta decisiva. ¿Estamos de acuerdo con la deriva que las fiestas han experimentado en los últimos decenios? Los Sanfermines son una fiesta rica en matices, aspectos y ambientes: lo taurino; lo familiar, para grandes y pequeños; lo musical; lo gastronómico; lo pirotécnico…”. Como pensador que busca respuesta a interrogantes como medio de progreso, el doctor en Filosofía y profesor de Sociología en la Universidad de Navarra Alejandro Navas García tiñe de cuestiones su introducción a la gran cuestión del Repensar de los Sanfejaquermines en un período que entiende adecuado por el paréntesis impuesto por la pandemia.
Considera en primer lugar que “sería deseable que los responsables de la organización de las fiestas llevaran a cabo un esfuerzo de reflexión. Me refiero -dice- al Ayuntamiento de Pamplona, la Casa de Misericordia, las Peñas, los sectores de la hostelería y del comercio en general, etc. Ese trabajo de reflexión también podría o incluso debería incluir una consulta a la ciudadanía, en forma de encuesta, complementada con grupos de discusión, por ejemplo”.
Formulado su punto de arranque, asoman en su mente una serie de inquietudes. “Durante los últimos años -afirma- hemos asistido a tendencias problemáticas: masificación vulgar, que ha convertido la celebración en una especie de macrobotellón. Mochileros de toda Europa han venido en masa, atraídos por la expectativa de unos días de sol -que permiten dormir en la calle- con alcohol, droga y sexo asequibles. Ése es el caldo de cultivo para las manadas y similares. Es el ambiente que lleva a que mucha gente de bien huya de la ciudad durante las fiestas. Determinadas zonas de la ciudad se ensucian y huelen a una combinación de alcohol, marihuana, orina, mierda y sudor. El suelo está sucio y pegajoso. Los mochileros pueden compartir la calle con manteros. Según el color político del Ayuntamiento, los manteros serán bienvenidos. Las familias que se quedan en la ciudad deberán tener cuidado y evitarán según qué calles a determinadas horas. Los padres se inquietan por las hijas adolescentes que andan por la calle”.
La retahíla de preocupaciones incluye “la politización, perceptible en la actividad de las peñas (carteles, barracas y demás; y todo, con dinero público, gestionado con poca transparencia) y en la presencia de agitadores: pintadas, manifestaciones callejeras, violencia. Determinados grupos políticos y medios de comunicación fomentan esa instrumentalización política de las fiestas. Como se sabe, el sesgo preponderante a este respecto es abertzale y de izquierda”.
“Inseparable de la politización -añade- es la hostilidad a la religión, con insultos y agresiones al clero y a las manifestaciones públicas de la piedad. Hay aquí una expresión más del clericalismo que nos caracteriza: vamos siempre detrás de los curas, con un cirio o con un garrote en la mano, según corren los vientos de la opinión pública”.
“Seguramente -señala- gran parte de la población está en contra de la politización y del anticlericalismo, pero la mayoría silenciosa no ha encontrado hasta ahora cauce para expresar su rechazo a esas maniobras. Ya Ollarra escribía en 2002 sobre la Pamplona sanferminera como una ciudad sin ley, una especie de bacanal sin represiones, causa de inseguridad para las personas en el terreno sexual (Diario de Navarra, 7-VII-2002: Hemingway, un desconocido en Sanfermines). José María Pérez de Salazar, uno de los promotores del chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento, explicaba en 1992 (Mis Sanfermines) que la idea de Pamplona ciudad abierta, como signo de hospitalidad, se había entendido mal, o algunos no la habían querido entender. Se aprovechó ese lema para abrir la puerta a la masificación y a la permisividad”.
El desarrollo de su planteamiento concluye en una nueva interpelación: “¿Queremos unos Sanfermines convertidos en una especie de macrobotellón abertzale y anticlerical? Este me parece el reto más importante”.
“¿Qué se celebra?”
Alejandro Navas rescata de “la antropología cultural y la etnografía” la raíz religiosa de la fiesta: “Adoración y agradecimiento a Dios por dones como la vida o las cosechas. En una sociedad cada vez más secularizada, donde la religión pierde vigencia, se hace difícil mantener viva esa raíz. Manifestación extrema de este fenómeno sería la celebración de la Navidad en el mundo anglosajón, con la completa omisión del misterio religioso. Es obligado preguntarse: ¿qué se celebra entonces y, además, durante varias semanas?”.
Y junto con la religión, aparece el segundo símbolo apegado a la tradición sanferminera, igualmente cuestionado. “Lo taurino -diece- también es fuente de problemas. En general, la izquierda política y cultural ha adoptado en España una postura antitaurina: ¿Cómo compaginar esa hostilidad a lo taurino con la celebración sanferminera?”
“¿Qué habría que hacer?”
La reflexión del doctor en Filosofía y profesor de Sociología vuelve a trenzarse con una nueva pregunta: “¿Qué habría que hacer?”. “Habría que averiguar qué quiere la gente y los actores responsables de la organización de las fiestas. No sé hasta qué punto será factible lograr un diagnóstico consensuado. En su caso, habría que considerar la posibilidad de depurar elementos problemáticos: la politización o la vulgarización (importancia de atraer un turismo de calidad, en lo cultural y en lo económico; importancia de dar una imagen, reflejo de la realidad, de seguridad y paz). Cabría pensar en potenciar otros elementos, tal como se ha hecho con los fuegos artificiales. El concurso pirotécnico es ya una referencia de alcance incluso internacional. Se podría intentar algo parecido con la música, por ejemplo”.
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