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Patio de caballos

Un 6 de julio de padre a hijo

Pablo Hermoso de Mendoza cedió el testigo en la corrida de rejones pamplonesa a su hijo Guillermo, que debutaba en la Feria del Toro y abrió la puerta grande

Ampliar El debutante Guillermo Hermoso de Mendoza calienta con un caballo en el exterior de la plaza bajo la atenta mirada de su padre Pablo
El debutante Guillermo Hermoso de Mendoza calienta con un caballo en el exterior de la plaza bajo la atenta mirada de su padre PabloEduardo Buxens
Actualizado el 06/07/2022 a las 22:20
"Me voy muy feliz por lo que he sentido hoy en esta plaza". Con dos orejas como trofeo cortadas al segundo astado de su lote, el joven rejoneador navarro Guillermo Hermoso de Mendoza salió este miércoles por la puerta grande. Sin duda, no podría haber soñado un final más dulce para su debut en la Feria del Toro de Pamplona, el ciclo taurino más importante de su tierra. Un nuevo triunfo que se suma esta temporada, además, a las puertas grandes que ya había abierto en Sevilla y en Madrid.
El estellés de 22 años aseguraba al inicio de la corrida que llegaba “con una responsabilidad enorme”. “Por debutar y por ocupar en este 6 de julio el puesto que siempre ha tenido mi padre”, aclaraba en referencia al también rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, a quien se verá hoy en la corrida mixta con 7 toros organizada con motivo del centenario de la plaza.
El propio Pablo estuvo pendiente en todo momento de Guillermo, quien además contó con la presencia de su madre y de su melliza Paula. “Estoy con unos nervios tremendos. En mi vida he pasado tantos como hoy, viendo a mi hijo a punto de debutar en Pamplona. Es como volver a empezar, a mis principios”, aseguraba. “Me recuerda a cuando llegaba aquí con la sensación de que me estaba abriendo camino. Ahora lo vivo todo a través de él, y es precioso”.
LOS TROFEOS, EN NAVARRA
Los tres trofeos cortados este miércoles se quedaron en Navarra. A los dos de Guillermo Hermoso de Mendoza, se sumó la oreja con la que se premió la segunda faena de Roberto Armendáriz. “Siempre se quiere más. Ha sido un fastidio la lesión del quinto toro de la tarde y la mala suerte con el rejón de muerte y los descabellos, pero los caballos han estado a buena altura y he notado el apoyo verdadero de mi gente”, aseguró el rejoneador de Noáin.
Antes del inicio de la corrida, afirmaba que “regresar aquí es un sueño”. “Y más en este año del centenario, el del aniversario de nuestra plaza. La pandemia nos ha enseñado a aprovecharlo todo más”, dijo. Brindó su primer toro a su madre.
Leonardo Hernández, que se fue de vacío, consideró que había ejecutado “dos faenas importantes con toros atípicos de El Capea, uno un poco brutito y otro rajado”, pero que había tratado de realizar “un esfuerzo” y que “se vieron cosas importantes”. “Es un placer, una maravilla y un privilegio volver a San Fermín, sobre todo por la plaza y la afición”.
UN TORO SIN PITÓN
Entre las caras conocidas en la plaza, destacaba la presencia en un burladero de Julián López ‘El Juli’, que torea este jueves, y de la vedette Norma Duval en los tendidos.
Como anécdota, fue devuelto a los corrales el quinto toro, ‘Chacinero’. Nada más salir a la plaza se estampó contra un burladero y acabó perdiendo por completo el pitón izquierdo.
Marcador de la feria. Día 6
Marcador de la feria. Día 6Diario de Navarra

Una enorme lona protegió el ruedo

Agua, agua y más agua. Desde poco antes del mediodía, con el único impasse del momento del chupinazo, y hasta bien pasadas las 4 de la tarde, no dejó de llover en Pamplona. Llovió tormentosamente (también de forma puntual de madrugada) y se recogieron casi 7 litros por metro cuadrado. Durante toda la mañana, la celebración de la corrida de rejones prevista para las 18.30 horas estuvo en el aire, a expensas del tiempo. Pero las medidas de protección aplicadas (se colocó una gran lona para proteger la arena del ruedo) y la mejoría del tiempo que se vivió con el cese de las lluvias a partir de las 5 de la tarde desembocaron en un final feliz.
“Siempre estamos pendientes del cielo, pero estábamos tranquilos porque el pronóstico no daba riesgo de lluvia para la tarde”, aseguraba minutos antes de la corrida Jesús Cía, director de la Casa de Misericordia, entidad que organiza la feria taurina. “Tuvimos, eso sí, la precaución de cubrir el coso. Disfrutaremos de una buena tarde”, añadía.
Según explicaban operarios d la plaza, la lona se puso a las 2 de la madrugada y se quitó a las 16.30 horas “para evitar que la arena se convirtiera en una pasta”. En la corrida de rejones, para facilitar el agarre de los caballos, se añade una cantidad extra de arena que luego se retira para los siguientes festejos, con toreros a pie. El coso pamplonés, que cuenta con un buen sistema de drenaje, tiene un diámetro de 50 metros cuadrados. La lona colocada es de una pieza. Fue adquirida en 2019 y ya fue estrenada en aquellos Sanfermines, donde se suspendió una corrida completa por una tromba de agua. Este miércoles, la corrida transcurrió sin agua y, al término, el mercurio marcaba 20 grados.
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