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Medio Ambiente

El algodón que engaña: etiquetas que pueden confundir al comprar 'moda sostenible'

Orgánico no es lo mismo que ecológico y mucho menos respetuoso con el planeta y sus habitantes; para hacer una compra responsable hay que conocer qué hay detrás de cada nomenclatura

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Imagen de archivo de algodónPIXABAY
Publicado el 05/05/2022 a las 09:59
Muchos consumidores creen que el algodón orgánico es sinónimo de más calidad, incluso, de más ecológico. Pero su definición no indica estrictamente tales atributos. Según la FAO, la agricultura orgánica es un sistema de producción en el que se intenta utilizar al máximo los recursos de la tierra, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica. Al mismo tiempo, pretende minimizar el uso de los recursos no renovables y no utilizar fertilizantes y plaguicidas sintéticos para proteger el medio ambiente y la salud humana.
En cuanto al calificativo de 'agricultura ecológica', se refiere a aquella cuyo objetivo es obtener alimentos utilizando sustancias y procesos naturales, para tener un impacto medioambiental limitado, ya que promueve el uso responsable de la energía y los recursos naturales, el mantenimiento de la biodiversidad, la conservación de los equilibrios ecológicos regionales, la mejora de la fertilidad del suelo y el mantenimiento de la calidad del agua.
Pero, por las normativas europeas y nacionales, el algodón que se produce en España tiene la misma calidad que el ecológico y el biológico u orgánico. Es más, el proceso productivo es prácticamente igual, con la diferencia de que en el ecológico no hay intervención genética (algo prohibido por la Unión Europea).
Así pues, en ambos casos, en el cultivo de esta planta "no hay intervención artificial, en el sentido de que no hay aplicación de pesticidas ni de fertilizantes sintéticos", resume Antonio Jesús Márquez, Director del Departamento Técnico Agrícola de Las Marismas de Lebrija, una empresa de espíritu cooperativista que tiene cerca de 40.000 hectáreas dedicadas a la producción del algodón.
Cabe señalar que Grecia y España son los únicos países de la Unión Europea productores de algodón. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, España produce de media el 21% del total de algodón de la Unión Europea teniendo el 22% de la superficie. La superficie cultivada de algodón en la Unión Europea representa aproximadamente el 1% de la superficie de algodón mundial, y el 1,2% la producción de fibra de algodón mundial.
Certificados para tener en cuenta Hace años, España y Grecia constituyeron la Alianza Europea del Algodón (European Cotton Alliance), que impulsa la marca EUCOTTON. Este sello certifica que el algodón ha sido producido y procesado en la Unión Europea. Garantiza que, para su cultivo, se utilizarán variedades de semillas no transgénicas, como exige la legislación europea en la materia y los métodos de producción se atendrán a los estándares más elevados de producción sostenible y de respeto al medio ambiente, cumpliendo rigurosamente la legislación comunitaria en materia social y laboral.
En nuestro país, la producción del algodón está regulada por lo que se conoce como el sistema de producción integrada. Según explica Márquez, se emplea un sistema de regulación natural; es decir se tiene en cuenta tanto la protección del medio ambiente como de la economía de las explotaciones agrícolas y las exigencias sociales.
En este sistema de producción existen métodos de control, tanto biológico como químico, para controlar las fases del cultivo y las enfermedades asociadas. "Se prioriza siempre que sea posible los métodos biológicos y los físicos antes que los químicos para controlar las plagas", explica, añadiendo que una empresa certificadora valida que los productores cumplen con esta normativa.
La regulación en otros países Mientras, en Estados Unidos se ha conformado el U.S. Cotton Trust Protocol, una iniciativa que establece un nuevo estándar para el cultivo sostenible de algodón en los Estados Unidos. Marcas textiles como Levi's, Calvin Klein/Tommy Hilfiger o Gap forman parte de este movimiento que pretende ser un sistema de verificación para que toda la cadena de suministro tenga una total transparencia del proceso, desde la semilla de algodón hasta la prenda confeccionada en la tienda.
Este protocolo está diseñado para que los productores puedan alinearse con la sostenibilidad. Este organismo proporciona datos sobre métricas ambientales clave, con las que pretende que los productores pueden autoevaluarse en este sentido Sus objetivos son reducir el consumo de agua en un 18%, las emisiones de efecto invernadero en un 39% y a la mitad la pérdida del suelo.
Criterios sociales, también a tener en cuenta Además, a nivel internacional existe la Global Organic Textil Standard (GOTS). No es un estándar agrícola y, por lo tanto, no certifica algodón ni ninguna otra materia prima. Lo que hace GOTS es establecer un estándar para todo el procesamiento posterior a la cosecha de prendas de vestir y textiles para el hogar hechos con fibra orgánica certificada e incluye estrictos criterios ambientales y sociales.
GOTS solo permite el ingreso a la cadena de suministro de fibras que estén certificadas según los estándares de IFOAM (Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica) y que hayan pasado por los controles obligatorios.
"La mayoría de las personas y consumidores simplemente miran una etiqueta y ven 'hecho con fibras orgánicas' o '100% algodón orgánico'. El problema con esto es doble", explica Holger Stripf, responsable de marketing de GOTS.
"La mayoría de estas declaraciones -prosigue- son autoafirmaciones de marcas sin ninguna verificación independiente. A menudo, estas son afirmaciones de lavado verde ('greenwashing'). Incluso si la prenda está hecha de algodón 100% orgánico y está certificada, solo cubre una fracción de los problemas de la industria textil. Por ello, GOTS estableció requisitos ambientales y sociales muy estrictos y vinculantes para cada paso de producción necesario para fabricar un producto textil. Solo un ejemplo: una etiqueta puede afirmar que el producto está hecho de algodón 100% orgánico, pero no le da al consumidor la certeza de que no se usaron químicos peligrosos durante el procesamiento húmedo o que las aguas residuales fueron tratadas antes de ser liberadas al medio ambiente. Sin embargo, si un consumidor ve la etiqueta GOTS, puede estar seguro de que el producto no solo está hecho con fibras orgánicas, sino también en condiciones de trabajo justas y con el menor impacto ambiental posible".
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